martes, 29 de diciembre de 2009

INDIA

La realidad, ese tedio cotidiano de esperar aceptación.
De actuar sumergidos en actos de sumisión,
alejados de un espíritu, que revelado, contrastaría
con las figuras pedestres del común...

La realidad no es la realidad...
como la capacidad de ignorar
no es igual a la de amar.
De pronto me hallé solitario... ausente,
en un sitio extraño de realidades inversas.

Busqué en India un sueño que me sedujera...
que me devolviera, aún en ese lugar de olvido,
mi curtiembre occidental de ignorante intelectual.

Pero no!
Mi sueño se pobló de rostros aún más ausentes,
de fantasmas terrestres.
De sujetos ignorados mezclados con ganado.
De almas enmudecidas en sus ruegos acallados.
De seres invisibles para la occidental realidad mundana,
pero tan corporales en su esencia humana.

India!
Si el grotesco en ti es menos grotesco cuanto más ignorado,
El humano no es menos humano con sus ojos vendados!

Y allá, en India, una realidad se hizo latente.
Pensé! Pensé!
Pensé en el destino de esas almas
caprichosamente desparramadas en esa tierra.
Y la suerte de unos y el olvido para otros...
Si era que debían nacer olvidados,
¿para que darle todos sus sentidos humanos,
si con uno solo hubiese bastado?
Todos ellos tienen un significado, pensé!
por eso alguien los debe haber inmolado.

Y pensé también en la paz
y su elemento necesario de equidad.
Pensé en la justicia que es su contrapeso.
Más quien las concibió a ambas no incluyó al mundo todo...

Finalmente pensé en el amor que si lo abarca todo,
aunque en India de otro modo.

Marcelo D. Ferrer La Plata, Buenos Aires, Argentina.

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