Cuando un dedo apunta al cielo, el tonto mira el dedo.
Amélie:
—No, idiota. Está enamorada.
—Pero si no la conozco.
—Claro que la conoces. Desde siempre, en tus sueños.
Amélie:
Sin ti las emociones de hoy sólo serían las envolturas muertas de las del ayer.
Amélie:
No son buenos tiempos para los soñadores.
Amélie:
Sans toi les émotions d’aujourd’ hui ne seraient que la peau morte des émotions d’autrefois…
Amélie:
La vida no es más que un interminable ensayo de una obra que jamás se estrenará.
Amélie:
Si Amélie prefería vivir en sus sueños y seguir siendo una chica introvertida, estaba en su derecho, ya que malograr su vida es para todo ser humano un derecho inalienable.
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