Tanto licor en vaso tan pequeño,
Señor; tan hondo afán, tan altas ramas,
tanto clamor corriendo a borbotones
en las estrechas delicadas venas.
Tanto pesar, o luz, o hiel, o nieve
manando en mí, creciéndome – continua
marea sin reflujo que me bate -
me romperán, Señor; me harán pedazos
la débil envoltura que me encierra.
Ensánchame, Señor: Dame el abismo
más hondo y alto y ancho de tus mundos
para volcarme toda y dilatarme
con dimensión de mares, mar yo misma,
y alzarme en olas, y cantar subiendo
desde el oscuro fondo frecuentado
por peces sin pupila hasta el ardiente
contacto de los astros suspendidos,
y revolverme libre, y alargarme
hasta rozar las playas remotísimas
con lentos pasos y tenderme en ellas
como animal herido, descansando.
.··..··..··..··..··..··..··..··..··..··..··..··..··..··..··..··..··.
Ángela Figuera Aymerich (España, 1902-1984)
No hay comentarios:
Publicar un comentario