Algunas notas preludiaron la tonada.
Desde hacía minutos observaba el secular recorrido
de la aguja mayor de mi reloj pulsera.
Segundos antes, el característico ruido de las sillas al arrastrarse.
Seguido, un tropel de pisadas revelando
que muchos más estaban pendientes del derrotero de una aguja.
El silencio dominó la sala; las doce en punto.
Erguí el pecho, un escalofrío recorrió mi espalda...
En un fugaz instante me vi en una fría mañana de niñez escolar,
el patio de la higuera Sarmientina
y aquel precoz idealismo de nacionalidad.
Una palabra rompió el sello de mis labios
y como un símbolo dijeron ¡patria! ... luego libertad.
Seguido, eché a cantar
-no había quien no lo hiciese en ese lugar-.
Todos entonaban el himno nacional
como si cada voz fuese una semilla presta a germinar.
Es que en esta tierra de osamentas esparcidas por un ideal,
aún laten sueños de prosperidad.
Somos más los que sentimos a esta Argentina
como un terruño sin par...
Argentina igualdad.
Argentina mate y baguala,
poncho y pampa, obelisco y arrabal...
Cumbres, llanos, desierto,
escarcha, selva, cascadas y mar...
Argentina antropófaga,
contradictoria, con anemia dirigencial.
Argentina... la de la corrupción estructural.
La de las muertes absurdas por ausencia de pan ...
Argentina... la intelectual.
Hoy más que nunca grita con todas tus fuerzas...
LIBERTAD!!!
Al gran pueblo argentino SALUD!
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