MUERTOS los días penden
de avisos luminosos
y amargos viajes rielan.
Los mercaderes
desenvuelven la voz
como una tela gris
y mienten en el parque
los pájaros y el aire.
¡Dónde mi sitio entonces, mi remanso
que no puedo mirar
ni con los ojos!
Reynaldo Naranjo
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